CONECTA TUS BENEFICIOS Y VENTAJAS CON CADA CLIENTE

¿Conoces los beneficios y ventajas de tu producto?

Espero que sí, pues deben formar parte de tu propuesta de valor y tu argumentario comercial, junto con todos esos valores añadidos que tienes que procurar conocer para vender más y mejor.

Tienes que buscar siempre cuáles son los beneficios y ventajas específicas que persuaden a tu cliente.

Él no compra productos o servicios, compra los beneficios tangibles, intangibles, directos o indirectos que le aporta tener nuestro producto o servicio, y decide la mayoría de las veces por las ventajas diferenciales respecto a tu competencia y a sus otras opciones.

Si sólo se muestran características, el cliente no percibe nada.

Con características te centras solo en tu producto, mientras que con beneficios y ventajas te centras en lo que realmente le afecta, aporta o puede solucionar un problema a tu cliente.

Los beneficios y ventajas pueden cerrar la venta, mientras que sólo hablar de características no aumenta el deseo de compra.

En ese sentido debes emparejar las características de tu producto con el conjunto de beneficios y ventajas que obtienen tus clientes (ojo: ¡una única característica puede tener más de uno!)

La clave está en dar con los beneficios que satisfacen las necesidades particulares de tu cliente, y centrarse en los que realmente persuaden al cliente específico. 

El resto de características, aunque puedan proporcionar beneficios y ventajas apetecibles a otros clientes, pueden no tenerlas para un cliente en particular.

Serían beneficios y ventajas no relevantes. Si el cliente no está dispuesto a pagar por ello, por muy beneficioso que sea, no es un valor añadido sino todo lo contrario.

Por eso es importante también conocer a nuestro cliente y averiguar sus necesidades, deseos y expectativas antes de resaltar las bondades de nuestro producto o servicio.

No solo tienes que conocer los beneficios y ventajas de tu producto, sino también averiguar para cada cliente cuáles le pueden persuadir y cuáles no…

¡Cada cliente es distinto! y tienes que adaptar tu propuesta a cada cual.

Si no lo haces así, es un error que te puede costar mucho tiempo y dinero…

Para evitar muchos errores similares: Vender Más y Mejor


VER TAMBIÉN:

¿CUÁL ES TU PROPUESTA ÚNICA DE VENTA?

CONVENCER VS. PERSUADIR


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